CAPÍTULO 01 · 3 min
Cómo funciona realmente la impresión DTF
Imagen, film, tinta blanca, polvo y prensa térmica: todo el proceso explicado.
En pocas palabras, el DTF consiste en imprimir una imagen sobre un film especial y transferirla después a una tela.
Lo que produces en el film es más que una imagen. Es una serie de capas y cada una tiene su función.
Primero el color, después el blanco#
La impresora comienza con la imagen en color. Una configuración estándar usa los cuatro colores CMYK: cian, magenta, amarillo y negro. Juntos forman la imagen.
Se imprime una capa blanca sobre la imagen en color. Esta es la base: después de transferir, el blanco queda entre la imagen en color y la tela. Hace que la imagen sea visible no solo en una camiseta blanca, sino también en prendas oscuras o de color.
Aquí aparece la primera tarea importante: la base blanca debe coincidir con precisión con la imagen en color. Si se desplaza, puede aparecer blanco en bordes donde no corresponde. La impresora imprime, hay tinta, pero el resultado ya está mal.
Polvo y curado#
Mientras la tinta blanca sigue húmeda, se aplica polvo adhesivo termofusible sobre la imagen. Se adhiere a la tinta fresca y hay que retirar el exceso de las zonas sin imprimir del film.
En un proceso manual, esto se hace a mano. En una línea de producción, un agitador aplica el polvo y retira el exceso. Después el film pasa por el secador.
Durante el calentamiento, la tinta se seca y el polvo se funde para formar la capa adhesiva. Sale una transferencia terminada: una imagen sobre film que puede aplicarse a una tela adecuada con una prensa térmica.
La secuencia completa es la siguiente:
Imagen en color -> base blanca -> polvo sobre tinta húmeda -> curado -> transferencia terminada.
Aplicar la transferencia a una prenda es otra etapa. No confundas dos tareas distintas: fabricar una buena transferencia y prensarla correctamente sobre una camiseta. Por ahora, este libro se centra sobre todo en fabricar la transferencia.
El principio es simple. La constancia cuesta más.#
En lo más básico, la producción DTF tiene cuatro tareas: aplicar bien el color, aplicar bien el blanco, aplicar bien el polvo y curarlo todo correctamente.
Suena casi sospechosamente fácil. Después empiezan las preguntas.
¿Por qué hoy el blanco queda alineado y mañana se desplaza? ¿Por qué un rollo de film imprime bien y otro produce manchas? ¿Por qué hay polvo alrededor de la imagen? ¿Por qué la impresora funciona bien tras la limpieza de la mañana y empieza a sacar bandas una hora después?
Ahí es donde «imprimir, aplicar polvo y curar» deja de ser una explicación completa. Ahora trabajas con un sistema entero: impresora, software, tinta, film, polvo, secador y las condiciones del taller.
El gran reto del DTF no es conseguir una buena impresión. Es lograr que la siguiente sea igual de buena, y después otras cien.